Monumento de Soto

Ya en 1676, en el primer Libro de fábrica que se conserva de nuestra iglesia parroquial, figura una anotación que dice “37 reales que costó azer el monumento”.  Al igual que en otros templos de la geografía hispana (Cabezón y San Román en nuestra sierra, por ejemplo), este tipo de estructuras ya se había constatado desde finales de la Edad Media.

Construidos por medio de una serie de bastidores ensamblados sobre los que se desplegaban lienzos de gran formato, estos monumentos eran ejecutados, normalmente, por grupos de pintores vinculados a la ambientación escenográfica de los teatros. Se trataba de un arte efímero en el que el montaje y la ambientación arquitectónica jugaban un papel primordial a la hora de cambiar radicalmente el aspecto interior de un templo, al igual que en el curso de cualquier obra teatral. Existían diseñadores escénicos que, previamente, presentaban a escala sus propuestas en lienzos o maquetas, acompañados por muestras de pintura con las que deseaban que los pintores las pasaran a gran formato. Se utilizaba la técnica del óleo sobre los lienzos previamente tratados.

El Monumento de Soto, al que se dedica esta exposición, fue construido en 1847 y se montó hasta el año 1960. En la restauración del interior de la nave, realizada el año anterior, se anularon los huecos donde se asentaba el madero sobre el que se apoyaba la estructura, decidiéndose no volver a colocarlo. Aún en el año 1961 se montó un fragmento en la actual capilla del Cristo, pero esa fue la última exposición del Monumento hasta este año. Forman el conjunto treinta y cuatro bastidores a los que hay que unir las dos cráteras que enmarcan la ‘medialuna’, sumando más de 140 m2 de pinturas. Un grandioso ejemplo, y no solo por su tamaño.

Con un enmarque de tipo arquitectónico, las pinturas narran la historia de la Pasión, destacando las cuatro escenas interiores (Santa Cena, Lavatorio, Oración en el huerto, Prendimiento) y el balcón de Pilatos que corona la portada. Los últimos lienzos enmarcaban el fondo y centro del altar.

Junto a las pinturas la exposición ofrece abundante información para leer. Tanto la Parroquia como el Ayuntamiento de Soto en Cameros quieren ofrecer esta exposición a soteños y visitantes en este XXXII Día del Camero Viejo, con un recuerdo especial a los miembros de la cofradía “del gorro colorao”; cada Miércoles Santo montaban esta enorme estructura en el ábside de la iglesia, para desmontarla menos de setenta y dos horas después.