El Camero Viejo en 200 dibujos. Ernesto Reiner

Ernesto Reiner es un viejo conocedor de nuestra sierra, que recorrió con detenimiento entre los años 1982 y 1984. Un cuaderno de dibujo y sus rotuladores Staedler 0.2-0.8 fueron los compañeros fieles de este hombre “que caminaba por el monte solo”.

En sus caminatas por cada uno de nuestros pueblos y despoblados escuchaba con atención lo que le decían las personas con las que se tropezaba. Fruto de esos viajes, de su afición a dibujar todo lo que veía interesante y de sus conversaciones con los cameranos viejos es su libro “Viaje por del Camero Viejo. Del monte Laturce al monte Real”, publicado en 1984 y dedicado “a los que en Cameros me dieron conversación”.  Para ese libro seleccionó 141 de esos dibujos que había realizado en sus idas y venidas.

El libro está agotado hace años, pero en la antigua ermita de San Antón hemos colgado 61 de esos dibujos. Con motivo del Día del Camero Viejo y para mejorar el acceso, hemos sacado fuera dieciséis de ellos, los dedicados a Soto, y se expondrán en el pórtico de la ermita de la Virgen del Cortijo.

Por otra parte, y también en este día, se podrán contemplar estos últimos al recorrer el pueblo y pasar por los lugares donde fueron dibujados, donde habrá otra copia.  El resto de los que nos dejó podrán verse en una proyección permanente en la primera ermita.

Los doscientos dibujos recorren, con su autor, todos los pueblos y rincones de nuestra sierra. A algunas localidades solo les dedicó un día; a otras, dos, tres..; todo ello a lo largo -sobre todo- de 1983. Y estuvo en todos los núcleos de población del Camero Viejo, tanto habitados como los que ya estaban despoblados en aquel momento.  A veces dibujaba en dos pueblos en un mismo día (Torre y Muro, Montalbo y Santa María…), pero lo habitual en él era ir a un solo pueblo; y además repetir más días si hacía falta.

¿Y quien es Ernesto? Los padres de Ernesto Reiner Muller, alemanes, se asentaron en España en 1929; tres años después nació él. En 1945 adoptó la nacionalidad española.

Ya desde niño le gustó dibujar; solo que entonces dibujaba los paisajes que encontraba descritos en los libros que leía. Esta afición temprana, unida a su amor por la arquitectura popular y a andar, le ha permitido ofrecernos un enorme conjunto de dibujos donde destaca la perfección de la  perspectiva y el realismo de fachadas y detalles. Todo ello unido a un gran cariño por lo representado. Cumplidos ya los noventa, sigue dibujando, aunque ahora practica lo que él llama “dibujos de sillón”.

Y así tenemos lo que hemos presentado en nuestra muestra: unos dibujos llenos de detalle, minuciosos; que reflejan la vida que se escondía  -tras esas paredes de piedra, madera y adobe- en corrales y tenadas, en iglesias grandes y en pequeñas ermitas, en fuentes y puentes, tras ventanas entornadas o puertas entreabiertas; y también los lugares donde esa vida fluía: ríos y barrancos, valles y cumbres, lagunas, caminos o choperas.

Preparando la exposición, mantuvimos contacto permanente con él y le estamos muy agradecidos, tanto por habernos prestado sus dibujos como por su trato. Gracias, Ernesto.

“Cuando los Cameranos Viejos comprendan que supe ver el amor que ellos sentían por sus casas dotándolas de esos detalles que lo expresaban, que los pude captar, dejar testimonio de ello, será cuando más satisfecho estaré de haberlos dibujado.” (Ernesto Reiner, marzo de 2020). Te invitamos a pasarte por esta exposición de la mano de este observador especial para recorrer nuestro Camero y ver, y recordar, cómo era a principios de los años años 80 del siglo pasado.